Los corticoides modifican en profundidad el metabolismo de la sal, el azúcar, el calcio y las proteínas. Adaptar la alimentación bajo cortisona no se resume a “comer menos salado”: cada efecto secundario requiere un ajuste nutricional preciso, cuya intensidad depende de la dosis y la duración del tratamiento.
Sodio oculto en los corticoides: las fuentes que el plato no muestra
La retención de agua y sodio es uno de los primeros efectos medibles de una corticoterapia. Limitar la sal de mesa y los platos preparados es un reflejo conocido. Lo que es menos conocido es que algunas formas galénicas del medicamento en sí aportan sodio.
El prospecto en español de Prednisolone Arrow 20 mg (actualizado el 31 de agosto de 2026) indica que un solo comprimido efervescente contiene 25,99 mg de sodio. En un paciente que toma varios comprimidos al día, este aporte se suma al de la alimentación. Las formas efervescentes merecen una verificación con el farmacéutico, especialmente en caso de hipertensión o edemas.
| Fuente de sodio | Aporte indicativo | Observación |
|---|---|---|
| Comprimido efervescente de prednisolona (20 mg) | 25,99 mg por comprimido | Verificar la forma galénica prescrita |
| Pan clásico (una porción) | Variable, a menudo alto | Preferir pan sin sal o de bajo contenido |
| Queso curado (30 g) | Variable según el tipo | Los quesos curados concentran el sodio |
| Platos preparados industriales | Muy variable | Leer sistemáticamente las etiquetas |
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Proteínas y calcio bajo corticoterapia: dos prioridades relacionadas
Los corticoides aceleran la pérdida muscular y aumentan la pérdida urinaria de calcio. Estos dos mecanismos imponen revisar simultáneamente los aportes de proteínas y calcio, no uno sin el otro.
Proteínas animales y vegetales en cada comida
Carne, pescado, huevos o legumbres deben figurar al mediodía y por la noche. La pérdida muscular inducida por los corticoides se manifiesta incluso a baja dosis en un tratamiento prolongado. Fraccionar el aporte proteico a lo largo del día favorece una mejor síntesis muscular que una sola comida rica.

Calcio alimentario antes de cualquier suplementación
Los productos lácteos siguen siendo la fuente de calcio más biodisponible. Tres porciones al día (yogur, leche, queso blanco) cubren gran parte de las necesidades. Sin embargo, los quesos curados de pasta dura plantean un dilema: ricos en calcio, también están concentrados en sodio.
Preferir el queso blanco o el yogur natural al comté o al emmental permite mantener el aporte de calcio sin agravar la retención de sal. Para las personas intolerantes a la lactosa, las aguas minerales ricas en calcio y las verduras de hoja verde (brócoli, col rizada) constituyen alternativas.
Una actualización clínica publicada el 1 de septiembre de 2026 recuerda que, para una prednisolona de al menos 7,5 mg por día durante al menos tres meses, las recomendaciones NOGG 2024 y ACR 2022 contemplan un manejo protector del hueso. La alimentación sola puede no ser suficiente en estos casos: es necesario un balance con el médico.
Azúcar, potasio y grasas: tres ajustes a menudo mal calibrados
Los corticoides aumentan la glucosa en sangre, lo que expone a un riesgo de diabetes corticoinducida. La tentación es suprimir todos los azúcares, pero la respuesta útil es más matizada.
- Limitar los azúcares añadidos (pasteles, refrescos, golosinas) y consumir las frutas enteras en lugar de en jugo, ya que las fibras de la fruta ralentizan la absorción de glucosa.
- Priorizar los carbohidratos integrales (arroz integral, pasta integral, pan integral) cuyo índice glucémico es más bajo que sus versiones refinadas.
- Consumir al menos tres porciones de verduras al día, que aportan fibras, potasio y micronutrientes sin carga glucémica significativa.
El potasio merece una atención especial. Los corticoides aumentan su pérdida urinaria, y los alimentos que son naturalmente ricos en él (plátano, aguacate, legumbres, espinacas) pueden integrarse a la dieta diaria. Cualquier suplementación de potasio debe ser validada por un balance biológico, ya que puede ser inadecuada en personas con insuficiencia renal o tomando ciertos medicamentos.
En cuanto a las grasas, los corticoides alteran el perfil lipídico con un posible aumento del colesterol en sangre. Reducir las grasas saturadas (embutidos, mantequilla en exceso, frituras) en favor de aceites vegetales (oliva, colza) y pescados grasos ayuda a limitar este efecto.
Tolerancia digestiva y momento de la toma: un factor subestimado
Tomar los corticoides durante una comida no se basa únicamente en una lógica nutricional. La toma con alimentos mejora la tolerancia digestiva del medicamento, reduciendo los riesgos de dolores gástricos y náuseas.
Un desayuno estructurado (fuente de proteínas, carbohidrato integral, producto lácteo) constituye un buen soporte para la toma matutina, que corresponde al pico natural de cortisol en el organismo. Esta sincronización es a menudo recomendada por los médicos para limitar las perturbaciones del ritmo hormonal.

La adaptación alimentaria bajo cortisona debe ser pensada como un conjunto coherente en lugar de como una lista de prohibiciones. La dosis prescrita, la duración del tratamiento y los antecedentes del paciente (diabetes, hipertensión, osteoporosis) determinan el nivel de rigor necesario. Un seguimiento regular con el médico y, si es posible, un dietista sigue siendo la mejor manera de calibrar estos ajustes sin caer en restricciones innecesarias.



